Antes de firmar nuestro contrato de préstamo hipotecario ante notario, es muy importante conocer todas las cláusulas y condiciones.

Las más habituales y aquellas a las que debemos prestar más atención son:

  •  El tipo de interés: la suma del tipo de referencia (normalmente, el Euribor) y el diferencial que aplica cada entidad bancaria.
  •  Las comisiones que nos cobran por los trámites de formalización de nuestra hipoteca: comisión de apertura, gastos de estudio, etc.
  •  Las cláusulas de suelo son las que más se están persiguiendo para evitar su posición abusiva para el cliente, ya que si el tipo de interés baja, nunca se aplicará esa rebaja superado el suelo establecido.
  •  Los swaps: Esta permuta financiera, como derivado, no aparece en las escrituras ni en el contrato hipotecario en sí. Se firma en un documento anexo durante cualquier momento de la vida del préstamo hipotecario. Con ella, el hipotecado se asegura pagar un interés fijo máximo durante un periodo de tiempo aunque el nivel del Euribor esté muy por encima. En principio, y sobre el papel, parece un buen producto, y más si tenemos en cuenta que la entidad abona la diferencia al cliente cuando el Euribor es superior al tipo de referencia pactado. El problema llega cuando los tipos de interés bajan considerablemente, como ha ocurrido.