El tipo de interés hipotecario es el precio que nos cobrará la entidad por contratar nuestra hipoteca. Este tipo de interés se calcula aplicando un porcentaje sobre el capital que está pendiente de devolución en cada momento de su revisión.

El tipo de interés puede ser fijo o variable, es decir, podrá mantenerse constante en el tiempo o no, elegir uno u otro tendrá que valorarse conjuntamente con la situación económica del mercado en ese momento. El tipo de interés es fundamental, ya que determinará el coste total de nuestra hipoteca y la cuota mensual que tendrás que pagar por amortizarla en el plazo estipulado.

El Euribor es el tipo oficial de referencia más habitual en las hipotecas en España. La mayor parte de las hipotecas de tipos variables en nuestro país se revisan con el Euribor, esto se debe a que se trata del índice que sufre menos fluctuaciones a lo largo de la vida del préstamo, fluctuaciones que influirán en la fijación de las cuotas mensuales para la amortización de la hipoteca durante ese año.

En cuanto a los tipos de interés que nos ofrecen las entidades bancarias, nos encontramos dos: los tipos de interés fijo y los tipos de interés de tipo variable. El primero nos beneficiará si los tipos de interés suben, pero puede perjudicarnos en el caso de que bajen. En este caso, el periodo de amortización es menor, y se sitúa en torno a los 15 años.

Para los tipos de interés variable, estaremos sujetos a la revisión del comportamiento de los tipos de referencia pactada en la hipoteca (generalmente el Euribor) al que se le sumará un diferencial (es decir, el beneficio que obtiene el banco de la operación) que puede oscilar dependiendo de la entidad, aunque no debería superar los 1,50 puntos. Aunque el tipo de interés variable nos beneficie en la bajada de tipos, nos podrá dejar expuestos al riesgo, durante las subidas de los tipos de interés.