La tasación o valoración de la vivienda que se hace como paso previo a la concesión del préstamo por parte de una entidad financiera es de gran importancia y la más conocida por el hipotecado. Sin embargo, en todas las escrituras de las hipotecas figura otro tipo de tasación poco conocida por los hipotecados: la tasación a efectos de subasta de una vivienda, que es el valor que adquirirá dicha vivienda en caso de ejecución hipotecaria por impago.

Cuando una persona pide un préstamo hipotecario al banco, éste necesita una tasación que determine el importe máximo para financiar la vivienda y es la valoración que todo el mundo conoce. Sin embargo, lo que se desconoce es que este valor de tasación es diferente del que se le asignaría en un proceso de subasta.

Este tipo de tasación (o garantía hipotecaria), que la lleva a cabo la entidad financiera, está calculada como la tasación de la vivienda más estimación de intereses de demora y costas procesales y puede encontrarse en torno al 20 ó 30% por encima del valor de tasación inmobiliaria.

En el momento de firmar la escritura hay que saber que en ella está recogida la tasación a efectos de subasta, para que el banco pueda utilizar el procedimiento de ejecución directa o subasta en caso de que el hipotecado no pueda hacer frente al pago del préstamo