Parte importante de la culpa de la crisis actual se la llevan los bancos y su agresiva política de concesión de hipotecas durante los años del boom, sumiendo a muchas familias en una situación dramática y castigando sus propias cuentas de resultados.

La concesión de hipotecas sin la debida comprobación de ingresos y la falta de exigencia de aportación de ahorros – es decir, la financiación al 100% o más – son dos lecciones obvias que parecían haber aprendido de la crisis, y que no se iban a volver a producir.

Pues bien, aunque el primer aspecto da la impresión de estar aplicándose a pies juntillas, verificando ingresos y tratando de asegurar tanto la estabilidad como la recurrencia de los mismos, en el segundo aspecto parece que los bancos aún tienen una doble vara de medir: las hipotecas para sus propios pisos y las que se dan para cualquier otra compra de vivienda.

Pero, ¿por qué esa doble vara de medir? si consideran adecuado el criterio desde el punto de vista del riesgo a asumir, ¿por qué no lo aplican a todas las hipotecas? es inevitable pensar en que o bien no confían demasiado en dicho criterio o claramente quieren favorecer la venta de sus pisos

Parece que – pese a lo que ha llovido – los bancos no han aprendido, o lo que sería peor, están priorizando el corto plazo de nuevo (la venta de sus pisos adjudicados), ante la aparente pasividad del Banco de España.